LA AMERICANIZACION DE FILIPINAS
LA IMPOSICION DEL IDIOMA INGLES
EN EL PERIODO 1898-1901
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3. LA DESHISPANIZACION (Quijano de Manila)

Un tratamiento literario de la deshispanización que ocurrió ‘después' lo constituye un ensayo de un autor filipino que lo suscribe con el castizo nombre Quijano de Manila (19, 43 a 47).

Nos informa el autor que en 1917 se estrenó una comedia titulada Solo entre las Sombras, en Manila, obra de Claro M. Recto. La obra constituía una protesta contra la violenta sajonización de la juventud filipina. Era una forma de señalar los excesos de la llamada "Americanización" que no era otra cosa que la deshispanización y destrucción del idioma español en Filipinas. (Lo mismo se trató de hacer en Puerto Rico pero allí fracasó el intento.) El planteamiento de Recto provocó una gran controversia, como es natural que ocurra en estos casos en países objeto cultural de colonización. Citamos, traduciendo, a Quijano de Manila:
 

"Lo que el drama favorecía, decían los defensores de Recto, era una combinación de las corrientes culturales entonces en conflicto, la vieja y la nueva, a través de la atemperación de lo moderno con los ideales clásicos de la educación –una síntesis de las tradiciones hispánicas y anglosajonas."

"Desgraciadamente, como todos sabemos ahora, eso no fue lo que sucedió. Nunca se intentó una síntesis; ni siquiera se estimuló una coexistencia. Simplemente una cultura fue totalmente des-cartada mientras que la otra fue totalmente adoptada. Y aunque entonces los defensores de Recto no lo sabían, todos los escrito-res que lo hacían en español, de hecho estaban luchando por su supervivencia. Tal como ocurrió, Recto fue el último escritor de importancia en la línea directa de sucesión de Rizal –'una verdadera rama del Gran Árbol', según expresión de Varona– porque de seguro, ni el más nacionalista entre nosotros puede sostener que los escritores actuales, bien sea en inglés o tagalo, puedan vincular con Rizal su linaje literario. De hecho, es muy probable que la única razón por la cual los libros de Rizal no han caído en el olvido como los de Guerrero y Apóstol es por el hecho de que él es nuestro héroe nacional. Tal como es, solamente lo conocemos traducido; el Rizal original es un extranjero para nosotros –de hecho un extranjero muerto."

"Nada es más útil que argumentar sobre lo que pudo haber sido’ –pero supongamos que no hubiera habido una ruptura cultural; supongamos que la literatura desarrollada por Rizal y Recto hubiera continuado desarrollándose– y no hay duda de que hubiera continuado desarrollándose, si los norteamericanos no se hubieran quedado. Aquellos que repiten el dicho vulgar de que las más en 50 Filipinas progresaron años bajo Estados Unidos que en tres siglos bajo España no captan el punto de nuestra historia en lo más mínimo. Para los años 1890 las Filipinas habían llegado a un punto en su cultura en la que ésta por fuerza tenía que florecer –como floreció. Y tal era el impulso de la Revolución y el del movimiento intelectual a la vuelta del siglo que con o sin norteamericanos, las primeras décadas de este siglo por fuerza tenían que ser tiempo de grandes y portentosos avances en las Filipinas. La ocupación norteamericana aceleró nuestra modernización y nuestro desarrollo político pero iba a impedir el completo florecimiento de la tendencia cultural representada por Rizal y los otros ilustrados –una tendencia que pudo haber conducido a una más rica y autónoma cultura que la que de hecho recibimos. El cambio del español al inglés fue un golpe mortal a nuestro crecimiento cultural; nuestro desarrollo cultural sufrió –y todavía está sufriendo– puesto que la literatura es la pura alma del lenguaje y nosotros fuimos forzados a abandonar el lenguaje en que nuestra literatura se había desarrollado para comenzar desde el principio otra vez en inglés."

"Las víctimas, principales de este cambio de idioma fueron, por supuesto, los escritores en español de los años 1900, quienes privados de una audiencia, decayeron o, como Recto, que pudo haberse convertido en una de nuestras grandes figuras literarias, y que sin embargo abandonó la literatura, totalmente. Todos estos escritores habían adquirido dominio tal del español que es evidente a la razón que la generación subsiguiente hubiera llevado esta perfección a mayores logros y hubiera producido una gran literatura. Lo que la siguiente generación realmente produjo fueron unos tanteos exploratorios y esfuerzos en inglés de los años 1920 –una labor valiosa y heroica pero que se desviaba radicalmente del desarrollo indicado por nuestra historia, y que, por consiguiente, no podía y no produjo la gran literatura que la tremenda vitalidad de los 1890 y 1900 parecía presagiar. Esto es así porque el escritor filipino en inglés ha sufrido enormemente también por la incoherencia de nuestra cultura, y aquí el mejor ejemplo es José García Villa.”

"Lógica y cronológicamente, Villa –junto a los escritores en inglés de los años 1920– debió ser el desarrollo ulterior de Rizal y Recto; él pudo haber sido, tan indudablemente es su genio, la culminación de 300 años de español en las Filipinas. Si Rizal fue el Marlowe, Villa pudo ser el Shakespeare –si no hubiera habido una interrupción en el desarrollo de nuestra cultura. Desgraciadamente la hubo; y cuando Villa llegó, tuvo que construir, en vez de continuar y culminar una tradición literaria. El debió haber sido el florecimiento; él tuvo que convertirse en la semilla, Rizal y Recto debieron haber sido sus mentores pero Villa tuvo que empezar desde la nada –y los mentores literarios que adoptó fueron Sherwood Anderson y E.E. Cummings. Pura poesía ha sido el resultado, muy bella pero sin raíces y la cual, en lo que guarda relación con las Filipinas pudo haber sido escrita por un esquimal. Esto no ha sido culpa de Villa sino de la historia que lo cercenó de sus verdaderas raíces; y, como Villa, todo escritor filipino tiene necesariamente que sufrir como consecuencia de la pérdida de una tradición, de esta enajenación de los escritores 'clásicos de su propio país."

"Tan grande ha sido la enajenación que la gente de la vieja cultura ahora nos parecen casi extranjeros –o mestizos– y en nuestros tiempos ha surgido la increíble necesidad de explicar que la cultura, que produjo a Rizal y Aguinaldo, los Lunas y Guerreros y a Apóstol, Bernabé y Recto era una cultura tan verdadera, y auténticamente filipina como la Ifugao, Moro, colonial Yanqui o el actual sajonismo ilustrado. Si esa cultura –si Dewey se hubiera alejado inmediatamente– se hubiera podido desarrollar como la cultura filipina, (tal como la cultura Hispánica en América se desarrolló en los tipos mejicano, guatemalteco, argentino, etc.) nunca lo sabremos. De cualquier modo, el drama de Recto que le mereció un premio en 1917 puede servir para indicar las potencialidades de la literatura que perdimos."

Hemos hecho y seguiremos haciendo extensas citas de fuentes de diversas procedencias para demostrar que lo que estaba envuelto en la llamada guerra hispanoamericana no era meramente la cesión de territorios con unos desdibujados habitantes. La expansión imperial de Estados Unidos en 1898 cualitativamente fue distinta a las anteriores por parte de las potencias europeas porque el proceso imperial se había producido casi siempre a expensas de naciones y pueblos no europeos o claramente atrasados.
 

 
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