| "Lo que el drama favorecía,
decían los defensores de Recto, era una combinación de las
corrientes culturales entonces en conflicto, la vieja y la nueva, a través
de la atemperación de lo moderno con los ideales clásicos
de la educación –una síntesis de las tradiciones hispánicas
y anglosajonas."
"Desgraciadamente, como todos sabemos
ahora, eso no fue lo que sucedió. Nunca se intentó una síntesis;
ni siquiera se estimuló una coexistencia. Simplemente una cultura
fue totalmente des-cartada mientras que la otra fue totalmente adoptada.
Y aunque entonces los defensores de Recto no lo sabían, todos los
escrito-res que lo hacían en español, de hecho estaban luchando
por su supervivencia. Tal como ocurrió, Recto fue el último
escritor de importancia en la línea directa de sucesión de
Rizal –'una verdadera rama del Gran Árbol', según expresión
de Varona– porque de seguro, ni el más nacionalista entre nosotros
puede sostener que los escritores actuales, bien sea en inglés o
tagalo, puedan vincular con Rizal su linaje literario. De hecho, es muy
probable que la única razón por la cual los libros de Rizal
no han caído en el olvido como los de Guerrero y Apóstol
es por el hecho de que él es nuestro héroe nacional. Tal
como es, solamente lo conocemos traducido; el Rizal original es un extranjero
para nosotros –de hecho un extranjero muerto."
"Nada es más útil
que argumentar sobre lo que pudo haber sido’ –pero supongamos que no hubiera
habido una ruptura cultural; supongamos que la literatura desarrollada
por Rizal y Recto hubiera continuado desarrollándose– y no hay duda
de que hubiera continuado desarrollándose, si los norteamericanos
no se hubieran quedado. Aquellos que repiten el dicho vulgar de que las
más en 50 Filipinas progresaron años bajo Estados Unidos
que en tres siglos bajo España no captan el punto de nuestra historia
en lo más mínimo. Para los años 1890 las Filipinas
habían llegado a un punto en su cultura en la que ésta por
fuerza tenía que florecer –como floreció. Y tal era el impulso
de la Revolución y el del movimiento intelectual a la vuelta del
siglo que con o sin norteamericanos, las primeras décadas de este
siglo por fuerza tenían que ser tiempo de grandes y portentosos
avances en las Filipinas. La ocupación norteamericana aceleró
nuestra modernización y nuestro desarrollo político pero
iba a impedir el completo florecimiento de la tendencia cultural representada
por Rizal y los otros ilustrados –una tendencia que pudo haber conducido
a una más rica y autónoma cultura que la que de hecho recibimos.
El cambio del español al inglés fue un golpe mortal a nuestro
crecimiento cultural; nuestro desarrollo cultural sufrió –y todavía
está sufriendo– puesto que la literatura es la pura alma del lenguaje
y nosotros fuimos forzados a abandonar el lenguaje en que nuestra literatura
se había desarrollado para comenzar desde el principio otra vez
en inglés."
"Las víctimas, principales
de este cambio de idioma fueron, por supuesto, los escritores en español
de los años 1900, quienes privados de una audiencia, decayeron o,
como Recto, que pudo haberse convertido en una de nuestras grandes figuras
literarias, y que sin embargo abandonó la literatura, totalmente.
Todos estos escritores habían adquirido dominio tal del español
que es evidente a la razón que la generación subsiguiente
hubiera llevado esta perfección a mayores logros y hubiera producido
una gran literatura. Lo que la siguiente generación realmente produjo
fueron unos tanteos exploratorios y esfuerzos en inglés de los años
1920 –una labor valiosa y heroica pero que se desviaba radicalmente del
desarrollo indicado por nuestra historia, y que, por consiguiente, no podía
y no produjo la gran literatura que la tremenda vitalidad de los 1890 y
1900 parecía presagiar. Esto es así porque el escritor filipino
en inglés ha sufrido enormemente también por la incoherencia
de nuestra cultura, y aquí el mejor ejemplo es José García
Villa.”
"Lógica y cronológicamente,
Villa –junto a los escritores en inglés de los años 1920–
debió ser el desarrollo ulterior de Rizal y Recto; él pudo
haber sido, tan indudablemente es su genio, la culminación de 300
años de español en las Filipinas. Si Rizal fue el Marlowe,
Villa pudo ser el Shakespeare –si no hubiera habido una interrupción
en el desarrollo de nuestra cultura. Desgraciadamente la hubo; y cuando
Villa llegó, tuvo que construir, en vez de continuar y culminar
una tradición literaria. El debió haber sido el florecimiento;
él tuvo que convertirse en la semilla, Rizal y Recto debieron haber
sido sus mentores pero Villa tuvo que empezar desde la nada –y los mentores
literarios que adoptó fueron Sherwood Anderson y E.E. Cummings.
Pura poesía ha sido el resultado, muy bella pero sin raíces
y la cual, en lo que guarda relación con las Filipinas pudo haber
sido escrita por un esquimal. Esto no ha sido culpa de Villa sino de la
historia que lo cercenó de sus verdaderas raíces; y, como
Villa, todo escritor filipino tiene necesariamente que sufrir como consecuencia
de la pérdida de una tradición, de esta enajenación
de los escritores 'clásicos de su propio país."
"Tan grande ha sido la enajenación
que la gente de la vieja cultura ahora nos parecen casi extranjeros –o
mestizos– y en nuestros tiempos ha surgido la increíble necesidad
de explicar que la cultura, que produjo a Rizal y Aguinaldo, los Lunas
y Guerreros y a Apóstol, Bernabé y Recto era una cultura
tan verdadera, y auténticamente filipina como la Ifugao, Moro, colonial
Yanqui o el actual sajonismo ilustrado. Si esa cultura –si Dewey se hubiera
alejado inmediatamente– se hubiera podido desarrollar como la cultura filipina,
(tal como la cultura Hispánica en América se desarrolló
en los tipos mejicano, guatemalteco, argentino, etc.) nunca lo sabremos.
De cualquier modo, el drama de Recto que le mereció un premio en
1917 puede servir para indicar las potencialidades de la literatura que
perdimos." |